Ok, ya tienes la idea de tu proyecto, ahora ¿cómo se va a llamar?

 

El paso número uno para materializar esa idea o proyecto que lleva mucho tiempo gestándose en tu cabeza es ponerle un nombre o naming. Tal como lo hacemos cuando esperamos un bebé, -si has sido madre me entederás-, se siente más real y más tangible cuando ya le llamas por su nombre propio, pero igual de complicado es escoger el nombre para tu bebé como lo es hacerlo para tu proyecto.

Afortunadamente existe una pequeña lista de puntos a seguir para poder conseguir un nombre trascendente y funcional. Te la compartiré a continuación:

Debe ser un nombre sugerente

Esto lo puse como número uno porque creo que es un buen punto de partida. Una buena práctica sería hacer un brainstorming con palabras o frases que te surjan al pensar en tu proyecto y anotarlas en una lista. Puedes anotar desde los servicios que ofreces, propuesta única de valor, diferencial, fortalezas, etc. Hacer un listado con este tipo de palabras o conceptos te acercará a ese nombre que sea sugerente, es decir que desde que lo leas o lo pronuncies te transporte a ese territorio al que quieres llevar al espectador.

via GIPHY

Que tenga significado

Esto va apegado al punto anterior. Es importante que al momento de elegir ese nombre tenga un significado, incluso si es personal, también funciona, esa sensación de que dicho término conceptualiza perfecto lo que quieres comunicar, que tenga justificación y no simplemente elegir un nombre “equis”.

Por ejemplo, siempre me acuerdo de una compañera que en la clase de Mercadotecnia en la universidad le puso a su marca de colchas “Mandarina” y nunca supo justificar el nombre, según ella lo puso así porque le gustaba cómo se escuchaba, pero bueno, conceptualmente no tiene nada que ver una mandarina con colchas. :/
Así que recuerda siempre, aunque el nombre quizás no tenga relación directa
con tu producto o servicio, si conceptualmente tiene una justificación o
explicación, ¡ya la hiciste!

via GIPHY</p

Que sea único o que innove

Esto se refiere a que muchos proyectos tienen nombres únicos, palabras inventadas que se forman de la unión de dos o más palabras, en otros idiomas, etc. Solo basta pensar en UBER, Cabify, Airb&B… ¡Se vale! Siempre y cuando esa palabra cumpla con los puntos que mencionaremos después.

via GIPHY

Que esté disponible

Con esto me refiero a que esté libre un dominio .com o en redes sociales. No querrás escoger un nombre que ya otro tomó y al final tengas que hacer malabares para poder hacerlo distinguir de tu predecesor.

via GIPHY

Que se lea y se escuche bien

Es decir, que tu expectador no tenga problemas para entenderlo, que lo pueda leer y pronunciar con facilidad. A veces por querer ser súper únicos y originales buscamos palabras que se escriben y leen de manera complicada. En estos casos lo que funciona es hacer lo que yo llamo “la prueba de la abuelita”. Si tu abuelita lo sabe leer, escribir y le queda claro lo que vendes, ¡entonces ese es!

via GIPHY

Que sea memorable

Muy apegado a lo que dije los puntos anteriores, es importante que sea original, que se lea, escuche bien, pero también que sea fácil de recordar. Usar palabras cortas de 2 sílabas funciona muy bien.

via GIPHY

Que no se preste a albures

Este ya es mi “bonus point“, y es que encontrar el doble sentido es algo muy mexicano, y sí, lo tengo que mencionar. Somos expertos en encontrarle albur a todo y es importante que así como cuando piensas en el nombre que le vas a poner a tus hijos y te anticipas al futuro y piensas: “no, ese nombre no porque en la primaria le van a decir tal o cual”… así también piensa en lo que tu público va a pensar cuando escuche el nombre de tu proyecto.

Aquí vale la pena hacer un “focus group” para conocer las impresiones de la gente. Con 2 o 3 personas a las que les preguntes estarás bien para sondear el asunto y aprobar esta idea del albur solo si es parte intrínseca de la personalidad de tu marca.

via GIPHY

Si te gustó esta entrada o te quedaron dudas sobre este artículo escríbelo en los comentarios.

Leave a Reply